No existe una cifra válida para todo el mundo, pero sí hay tramos de precio donde el salto de calidad es claro y tramos donde ya no se nota tanto, y varían según el tipo de accesorio.
El primer salto importante suele estar entre lo más barato y la gama media: en arneses y correas, ese tramo marca la diferencia entre materiales que se degradan en meses y otros que aguantan años de paseos diarios. En camas, ese salto está en si llevan o no espuma de mayor densidad, algo que se nota especialmente en perros mayores o pesados.
El segundo salto, más caro, aparece en productos con electrónica o mecanismos (comederos automáticos, fuentes, areneros autolimpiables, collares GPS): ahí el precio compra sobre todo fiabilidad del mecanismo, control por app más preciso y mejor autonomía de batería, no solo diseño.
A partir de cierto precio, en la mayoría de categorías lo que se paga de más es marca, diseño o accesorios extra, no una mejora real en los criterios que importan (ajuste, seguridad, capacidad, autonomía). Esos criterios básicos suelen estar ya cubiertos en el tramo de precio medio.
La pregunta que más ayuda a decidir no es "¿cuánto cuesta?" sino "¿este accesorio depende de un mecanismo que puede fallar?". Si la respuesta es sí (comedero automático, GPS, arenero autolimpiable), invertir algo más en fiabilidad suele compensar. Si es un accesorio simple (correa, cama, rascador), el tramo medio ya cubre casi todo lo importante.